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Informe N° 40 - Julio 2008

 

Coyuntura sectorial
Por Lic. Pablo A. Lara de ESTRATECO Consultores

 

Durante mayo el Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC) arrojó una caída desestacionalizada de 3,3% mensual, revirtiendo parcialmente la fuerte suba que había registrado en abril (6,6% mensual). De esta manera, la expansión acumulada entre puntas de 2008 descendió a 5,4%.

¿Qué hay detrás de esta volatilidad?

En primer lugar, debemos recordar que el ISAC mide la evolución sectorial a través de los despachos de insumos al mercado interno. Por lo tanto, es un indicador muy sensible a la evolución de estos sectores. Por un lado, los afectan las limitaciones que imponen las paradas técnicas, la restricción energética, la capacidad ociosa, entre las principales.

Por otro lado, hay que tener en cuenta las posibilidades de distribuir los productos, sobre lo cual influye no sólo la capacidad de transporte-logística y la disponibilidad de caminos, sino también la posibilidad de transitarlos. También la dinámica de la demanda de insumos es importante, la cual está relacionada con la evolución de las obras en marcha y con la incertidumbre sobre el futuro que puede incentivar el acopio.

En segundo lugar, y como ya destacamos en Informes anteriores, la desestacionalización del ISAC no corrige los efectos de huelgas u otros factores ocasionales, como ser los masivos cortes de ruta que se registraron durante marzo y mayo de este año en nuestro país. En consecuencia, así como en abril se magnificó la recuperación sectorial, producto del levantamiento del paro por 30 días, en mayo el regreso de las protestas y las dificultades para transportar y distribuir los insumos normalmente, potenciaron la caída del referido indicador.

Por ello, en un contexto tan irregular como el actual, consideramos más adecuado el seguimiento del indicador de tendencia-ciclo, que ‘limpia’ a la serie mensual desestacionalizada de sucesos circunstanciales adicionales, tales como los paros.

En mayo este indicador registró un crecimiento de 0,1% mensual y entre puntas del año acumuló una suba de 2,4%. Esto lejos de sorprendernos, confirmó el escenario general que ya definimos en Informes anteriores, y que está caracterizado por:

1. Altísimo nivel de actividad. En 2007, y por tercer año consecutivo, la construcción marcó un nuevo máximo de actividad. En particular, la inversión bruta interna fija en el sector se ubicó 35,8% por encima del nivel alcanzado en 1998 (mejor año hasta ese momento). El ISAC hizo lo propio en 25,9%. La inercia de las obras en marcha permite prever que durante el año en curso el nivel de actividad se mantenga en un nivel similar.

2. Fuerte desaceleración del ritmo de crecimiento. A partir del segundo semestre de 2006 la actividad sectorial comenzó a levantar el pie del acelerador. Principalmente, fueron las restricciones del lado de la oferta (energéticas, de capacidad ociosa, de personal, de terrenos, etc.) las que motivaron la referida desaceleración, al impulsar los costos y la caída de la rentabilidad esperada.  

 
 

Pues bien, en los últimos meses las cuestiones de demanda ganaron poder explicativo entre los factores restrictivos. Por un lado, el conflicto ‘campo’-gobierno elevó la incertidumbre y achicó bruscamente el horizonte de planeamiento, alentando la demanda de activos ‘refugio’ y, consecuentemente, desalentando la demanda de activos fijos (menos líquidos).

Por el otro lado, el enfriamiento del mercado hipotecario a partir del segundo semestre del año pasado (producto de los coletazos de la crisis financiera internacional), limitó la expansión de la demanda efectiva, poniéndole un límite más al mercado. La actual pérdida de depósitos también restringe la operatoria crediticia, sobre todo la de largo plazo, como es el caso de los hipotecarios. Si bien es cierto que su rol fue marginal en la evolución sectorial 2003-2007, lentamente venía ganando participación, contribuyendo a sostener el dinamismo de la construcción y del mercado inmobiliario.

El hecho de que las tasas interanuales arrojen variaciones de dos dígitos (ISAC) no contradice nuestra visión. Como ya indicamos en Informes anteriores, el irregular abastecimiento de energía podría estar afectando la estacionalidad de la producción en algunas ramas de actividad. En particular, en sectores que venían operando al máximo de sus posibilidades y que, por lo tanto, aprovecharon el verano para ‘poner al día’ la producción o bien para adelantarse al próximo invierno. La incertidumbre sobre el futuro también podría estar afectando la dinámica del ISAC, a través de una mayor demanda presente de algunos insumos, lo que asegura disponibilidad del producto y cobertura.

Además, cuando analizamos la evolución reciente de la serie tendencia-ciclo, surge claramente el proceso de desaceleración. Durante el segundo semestre del año pasado la suba promedio mensual fue de 1,0%, cifra qua a partir de enero de este año comenzó a caer sistemáticamente, hasta llegar a 0,1% mensual en mayo.
 

 
 

Insumos y tipologías de obra

Así como en abril casi todos los insumos recuperaron terreno, en mayo volvieron a retroceder, producto de las circunstancias ya analizadas más arriba. En particular, las bajas se concentraron en asfalto, pinturas para la construcción y cemento portland. Los despachos de estos insumos cayeron 19,4%, 13,8% y 7,4%, respectivamente, con respecto al mes anterior. Por su parte, los envíos de ladrillos huecos disminuyeron 1,2%.
A la inversa, las empresas proveedoras de hierro redondo para hormigón y pisos y revestimientos cerámicos, expandieron levemente sus despachos al mercado interno (2,9% y 1,2% mensual, respectivamente).

En los primeros cinco meses del año los despachos más dinámicos fueron los de ladrillos, pinturas y hierro redondo para hormigón. Las subas fueron de 24,3%, 19,3% y 16,5% interanual, respectivamente, tal como se puede observar en el gráfico que sigue a este párrafo. Luego se ubicaron los despachos de cemento portland, con una tasa de crecimiento interanual de 8,7%, y los pisos y revestimientos cerámicos, con una tasa de 8,3% interanual. En cambio, los de asfalto acumularon un descenso de 8,1% interanual.
   

 
 

Pasando al análisis de las tipologías de obra, en el período enero-mayo de 2008 se destacaron las construcciones de viviendas, obras privadas no residenciales y otras obras de infraestructura, ya que fueron las que registraron las tasas de crecimiento más altas con respecto a enero-mayo de 2007. Sin embargo, debemos destacar que sólo las dos primeras crecieron más que el promedio general del ISAC y que las tasas de expansión se desaceleraron en línea con el escenario planteado más arriba.

Las construcciones de viviendas experimentaron un crecimiento de 13,6% interanual y las obras privadas no residenciales hicieron lo propio en 12,3%. Por su parte, las obras públicas de infraestructura crecieron 10,3% con respecto a enero-mayo de 2007. Las obras viales fueron las que menor crecimiento exhibieron (4,5% interanual) y las construcciones petroleras se expandieron a un ritmo de 8,4%.

En función de la velocidad de crecimiento y de la importancia relativa de cada tipología en el nivel general del ISAC, en los primeros cinco meses del año la edificación de viviendas explicó dos tercios del incremento interanual de la actividad sectorial. La construcción de obras no residenciales aportó otro 20%. Las restantes tres tipologías hicieron aportes similares, en torno a 4,5% cada una.

 
 
Perspectivas - ¿Hacia dónde va el sector de la construcción?

Entre los constructores encuestados por el INDEC, en referencia a las perspectivas para el mes siguiente (junio 2008; a los efectos de este informe, el mes anterior), las respuestas conservadoras continuaron dominando, pero perdieron participación en el total a costa de las respuestas negativas.

Entre los realizadores de obras privadas, 71,9%, y entre los vinculados a la obra pública, 51,2%, respondieron que no esperaban cambios con relación al nivel de actividad. Pero en la última encuesta 25,0% entre los primeros y 36,6% entre los segundos, respondió que esperaba una caída.

Entre los motivos para explicar el creciente pesimismo, los empresarios relacionados con las obras privadas señalaron: la falta de créditos y de inversión en obras privadas (25,1% y 25,0%, respectivamente), así como la caída general de la economía y la inestabilidad de precios (20,0% y 18,3%, respectivamente). Entre los realizadores de obras públicas, los argumentos se dirigieron mayoritariamente hacia la caída de la actividad económica y la falta de obras públicas (28,9% y 26,7%, respectivamente).

La visión de los empresarios constructores está alineada con el enrarecimiento del clima de negocios potenciado por el conflicto gobierno-sector agropecuario. También lo está con nuestro escenario de desaceleración de la expansión económica general y sectorial, con creciente interferencia de la elevada tasa de inflación en el planeamiento empresario y familiar.

La dinámica reciente de la superficie autorizada para realizar obras privadas (principal componente de la inversión en construcción), que muestra las intenciones de construir de los desarrolladores e inversores, confirma el escenario descripto.

En los primeros cinco meses del año se aprobó un total de 3,84 millones de metros cuadrados en los principales 42 municipios del país, es decir apenas 1,7% más que en igual lapso del año pasado. Esto implica que la cantidad de metros cuadrados en condiciones de comenzar a ejecutarse es casi idéntica a la que se encuentra en ejecución, con lo cual el nivel de actividad sectorial se amesetará a medida que avance el año.
 

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