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Construya Noticias Nº 23

 




Arquitectos en la historia: Antoni Gaudí

 

Antoni Gaudí nació en 1852, hijo del industrial calderero Francesc Gaudí i Serra y de Antònia Cornet i Bertran. Existe una disputa entre Reus y Riudoms (dos municipios vecinos y colindantes de la comarca del Baix Camp) sobre el lugar de nacimiento del arquitecto. La familia paterna era originaria de Riudoms y la materna de Reus. En la documentación de su etapa escolar figura como nacido en Reus, aunque según manifestó él en diversas ocasiones, era de Riudoms, de donde era originaria toda su saga paterna, los Gaudí. Lo que sí se sabe que es cierto es que fue bautizado en Reus el día después de su nacimiento, pues allí residía la que fue su madrina de bautismo, de avanzada edad. El nombre que consta en su partida de bautismo del año 1852 es Antón Plácido Guillermo Gaudí i Cornet.

El pequeño Gaudí era de naturaleza enfermiza, y padeció reumatismo desde niño, lo que le hizo tener un carácter un tanto retraído y reservado.[2] Quizá por eso, de mayor se convirtió en vegetariano y en partidario de las teorías higienistas del doctor Kneipp.[3] Le gustaba el contacto con la naturaleza, por lo que se hizo miembro del Centro Excursionista de Cataluña.

 
 

Realizó sus primeros estudios con los Escolapios, destacando ya en dibujo, colaborando con el semanario El Arlequín. Cursó arquitectura en la Escuela Llotja y en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en 1878. Su expediente académico fue regular, con algún que otro suspenso; Gaudí se preocupaba más de sus propios intereses que de las asignaturas oficiales. Elies Rogent, director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, dijo en aquel momento: «hem donat un títol a un boig o a un geni, el temps ho dirà» («hemos dado un título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá»).

Estatua en honor a Gaudí situada debajo del Portal Miralles. En su adolescencia estuvo cercano al socialismo utópico, realizando junto con un compañero de estudios, Eduard Toda Güell, un proyecto de restauración para el monasterio de Poblet que lo convertiría en un falansterio utópico-social. Durante sus estudios realizó diversos proyectos de carrera, entre los que destacan un pabellón español para la Exposición Universal de Philadelphia de 1876, una puerta de cementerio, un patio para la Diputación de Barcelona, una fuente monumental para la Plaza Cataluña y un paraninfo universitario.

Dibujo de Gaudí para la fachada de la Catedral de Barcelona según el proyecto de Joan Martorell.Para pagarse la carrera, Gaudí trabajó como delineante para arquitectos como Leandre Serrallach, Joan Martorell, Emili Sala Cortés, Francisco de Paula del Villar y Lozano y Josep Fontserè, este último mestre d'obres ('maestro de obras'). Con Martorell colaboró en la iglesia de los Jesuitas de la calle Caspe y el convento de las Salesas del Paseo San Juan; también realizó el dibujo del proyecto de Martorell de una fachada para la Catedral de Barcelona, que no fue aprobado. Más tarde, Martorell recomendará a Gaudí para la Sagrada Familia. Con Villar trabajó en el ábside del monasterio de Montserrat. Por último, para Fontserè trabajó en la urbanización del Parque de la Ciudadela, especialmente en la reja de entrada al parque y en la Cascada, donde realizó la decoración escultórica y la parte del acuario.

 

Sus primeros proyectos fueron los de las Farolas para la Plaza Real, el proyecto irrealizado de Kioskos Girossi y la Cooperativa Obrera Mataronense. Con su primer encargo importante, la Casa Vicens, Gaudí empieza a adquirir renombre, y recibe encargos cada vez de mayor envergadura.

En la Exposición Universal de París de 1878 se expuso una vitrina realizada por Gaudí para una fábrica de guantes. Fue tal la admiración que este trabajo despertó sobre Eusebi Güell que, a su regreso, deseó contactar con el arquitecto para realizarle algún encargo. Éste fue el inicio de una amistad y de un mecenazgo que produjo algunas de las más destacadas obras de Gaudí: las Bodegas Güell, los Pabellones Güell, el Palacio Güell, el Parque Güell y la Cripta de la Colonia Güell. Asimismo, se relacionó con el marqués de Comillas, familia política del conde Güell, para el que realizó El Capricho.

En 1883 aceptó hacerse cargo de continuar las recién iniciadas obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Gaudí modificó totalmente el proyecto inicial, convirtiéndola en su obra cumbre, conocida y admirada en todo el mundo. A partir de 1914 se dedicó casi por completo a este proyecto, hasta que murió.

En 1888 participó en la Exposición Universal con el edificio de la Compañía Transatlántica, y recibió un encargo para reestructurar el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, que no se llevó a cabo. En los primeros años 1890 recibió dos encargos fuera de Cataluña, el del Palacio Episcopal de Astorga y el de la Casa Botines en León.

En 1892 viajó a Málaga y Tánger para examinar el terreno de un proyecto para unas Misiones Católicas Franciscanas, que le había encargado el 2º marqués de Comillas; el proyecto no se efectuó, pero las torres proyectadas para las Misiones le sirvieron a Gaudí como modelo para las torres de la Sagrada Familia.

Proyecto de Misiones Franciscanas en Tánger.En 1899 fue nombrado miembro del Cercle Artístic de Sant Lluc, y en 1900 recibió el premio al mejor edificio del año por la Casa Calvet, otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona. Los primeros años del siglo los ocupa en proyectos como la Casa Figueras, más conocida como Bellesguard, o la restauración de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca, para la que realizó varios viajes a la isla. En 1906 se instaló en una casa del Parque Güell, actual Casa-Museu Gaudí. Entre 1904 y 1910 construye la Casa Batlló y la Casa Milà o La Pedrera, dos de sus obras más emblemáticas.

 
 

En 1910, a causa de unas fiebres de Malta, se ve obligado a permanecer una estancia de reposo en Vic, donde diseñó dos farolas de basalto y hierro forjado para la Plaza Mayor de Vic, en ocasión del centenario de Jaume Balmes. Continuando con su restablecimiento, pasa una temporada en Puigcerdà, en 1911.

Desde 1914 se dedica por entero a la Sagrada Familia, donde llegará a vivir desde 1925, instalado en el taller. Rechaza varios proyectos, como el de una iglesia de la Asunción para la ciudad chilena de Rancagua, recibido en 1922.

Aunque nunca quiso vincularse con la política, Gaudí estuvo cercano al catalanismo. En 1924, durante una manifestación en contra de la prohibición del uso del catalán por parte de la dictadura de Primo de Rivera, fue arrestado por la Guardia Civil, pasando una breve estancia en el calabozo, del que salió con una fianza de 50 pesetas.

El día 7 de junio de 1926, Antoni Gaudí caminaba por la Gran Via de les Corts Catalanes, Barcelona. Había cruzado la calle Bailèn hasta la plaza Tetuán. Era un camino que hacía muchas veces para llegar de la iglesia de San Felipe Neri hasta la Sagrada Familia. Pero aquel día, cuando se disponía a cruzar la calle, un tranvía le atropelló y le dejó sin sentido, a causa de una enfermedad degenerativa que le afectaba al oído. Por su aspecto de mendigo tardaron en darse cuenta que se trataba del genial arquitecto. Murió el día 10 de junio de 1926, a los 74 años de edad, en el Hospital de la Santa Creu. Fue enterrado, en loor de multitudes, en la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la cripta de la Sagrada Familia.

 

Gaudí suele ser considerado el gran maestro del modernismo catalán, pero su obra va más allá de cualquier estilo o intento de clasificación. Es una obra personal e imaginativa que encuentra su principal inspiración en la naturaleza. Gaudí estudió con profundidad las formas orgánicas y anárquicamente geométricas de la naturaleza, buscando un lenguaje para poder plasmar estas formas en la arquitectura. Algunas de sus mayores inspiraciones vendrán de la montaña de Montserrat, las cuevas de Mallorca o la Cueva del Salnitre, en Collbató (Barcelona). Este estudio de la naturaleza se traduce en el empleo de formas geométricas regladas como son el paraboloide hiperbólico, el hiperboloide, el helicoide y el conoide de plano director, que reflejan exactamente las formas que Gaudí encuentra en la naturaleza. Decía que no existe mejor estructura que un tronco de árbol o un esqueleto humano.

En sus inicios Gaudí, recibió influencia del arte oriental (India, Persia, Japón) a través del estudio de los teóricos de la arquitectura historicista, Walter Pater y John Ruskin. Vemos esta corriente orientalizante en obras como el Capricho de Comillas, el Palacio Güell o la Casa Vicens. Más tarde, sigue la corriente neogótica de moda en el momento, siguiendo los dictámenes del arquitecto francés Viollet-le-Duc. Se puede percibir en el Colegio de las Teresianas, el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa Botines y la Casa Bellesguard. Finalmente, desemboca en su etapa más personal, con un estilo naturalista, individual, orgánico, inspirado en la naturaleza, en el que realizará sus obras maestras.

Gaudí fue un arquitecto con un sentido innato de la geometría y el volumen, así como una gran capacidad imaginativa que le permitía proyectar mentalmente la mayoría de sus obras antes de pasarlas a planos. De hecho, pocas veces realizaba planos detallados de sus obras, prefería recrearlos sobre maquetas tridimensionales, moldeando todos los detalles según los iba ideando mentalmente. En otras ocasiones, iba improvisando sobre la marcha, dando instrucciones a sus colaboradores sobre lo que tenían que hacer.

Después de unos inicios influenciado por el arte neogótico, así como ciertas tendencias orientalizantes, Gaudí desembocó en el modernismo en su época de mayor efervescencia, entre finales del siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, Gaudí fue más allá del modernismo ortodoxo, creando un estilo personal basado en la observación de la naturaleza, fruto del cual fue su utilización de formas geométricas regladas, como el paraboloide hiperbólico, el hiperboloide, el helicoide y el conoide.