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Construya Noticias Nº 31

 



Togo Díaz, se fue el arquitecto del ladrillo
 

José Ignacio “Togo” Díaz, el arquitecto que con sus edificios de departamentos de ladrillo marcó a fuego los últimos 40 años de la ciudad de Córdoba, murió el 31 de enero a los 81 años mientras asistía a una función de cine. Una pérdida irreparable de un hombre valioso para la arquitectura nacional.

 

Díaz diseñó más de 170 edificios y más de 400 casas, sin abandonar nunca otra de sus pasiones: la pintura. Los murales del hotel Panorama, sobre La Cañada, son una de las obras más vistas. 

A mediados del año pasado, la Universidad Nacional de Córdoba le había otorgado el título de doctor Honoris Causa. En 1992, entre otras distinciones, había recibido el premio Konex. 

Pero, sin dudas, lo que lo convirtió en un arquitecto célebre a “el Togo” como siempre lo llamaron sus amigos y admiradores, fueron los edificios de ladrillo que pintaron de marrón las alturas del barrio Nueva Córdoba.

 

En distintas entrevistas con los medios de comunicación explicaba cómo tomó la decisión de usar el ladrillo con tanta intensidad: “En Córdoba, en los años 1960 ya había una trayectoria muy interesante de casas de ladrillo a la vista. Yo había hecho varias sin ser arquitecto. Pero nunca un edificio. Un día un amigo, el arquitecto Horacio Berreta, me dijo: ¿Si hacés casas de ladrillo, porque no hacés edificios de ladrillo? Yo acababa de hacer un edificio en Figueroa Alcorta 50, me imaginé esa estructura revestida de ladrillo y me gustó. Empecé a probar, a encontrar otras formas, a buscar volúmenes y pliegues, y no paré más”.

Cada vez que la preguntaban por su mejor edificio, respondía: “El que estoy haciendo ahora”.
Sin embargo, recordaba con especial afecto “una casa de piedra” que había hecho en Villa del Lago cuando aún no era arquitecto. “Son dos cubos unidos por un puente. Fue una de mis primeras obras y creo que consciente o inconscientemente es la estructura que he reiterado en muchos edificios”, evocó.

 
 

En los últimos años, la gente pudo conocer su otra pasión de casi toda la vida: la pintura, de la que llegó a hacer exposiciones. Inclusive seguía con su pasión en el estudio que había mudado a tres habitaciones de su hogar. Díaz deja una marca en la vida de los cordobeses que el tiempo tardará en desdibujar.

Al hablar de sus obras, decía: “Por supuesto que fueron enormes las satisfacciones que me dieron los edificios más conocidos, en especial el escalonado de San Juan y Cañada”.

 
 

Tal vez lo mas importante de la arquitectura del Togo en la ciudad de Córdoba sea la impronta ladrillera con un tratamiento esmerado y particular, que se ha difundido y generalizado a punto tal que se ha convertido en una imagen característica sobretodo de la ribera de La Cañada y Nueva Córdoba.

Este fenómeno de identidad no es habitual en nuestras ciudades, donde la pobreza y multiplicidad de imágenes arquitectónicas, termina justificándose como 'Eclecticismo'.