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Construya Noticias Nº 31

 



Arquitectos en la historia: Otto Wagner

 

Arquitecto austriaco. Figura central de la arquitectura de su país, partió de la tradición para evolucionar hacia tendencias cada vez más avanzadas, primero el modernismo y finalmente la arquitectura en acero y vidrio, con lo que revolucionó la arquitectónica austriaca. Su contribución fue tanto teórica como práctica, y en ambos sentidos ejerció una gran influencia sobre arquitectos más jóvenes, entre otros A. Loos y J. M. Olbrich. 

Comenzó sus estudios en la Technische Hochschule de Viena y los completó en la Escuela de Arquitectura de la Academia de Viena. En su primera etapa realizó numerosos edificios en Viena, claramente vinculados al estilo tradicional. En 1890 se le encargó el plano de ampliación de la ciudad, pero su proyecto sólo se siguió en la parte referente al área metropolitana.

 
 

 A partir de 1898, aproximadamente inició la renovación estilística que iba a suponer en su país todo un revulsivo. Obras características de esta etapa son la estación de metro de la Karlplatz, que se inscribe de lleno en el estilo de la Secesión vienesa, y la famosa Majolika Haus, con una fachada de gran simplicidad de líneas, pero animada por una vibrante ornamentación. 

Sus primeros éxitos se retrasaron hasta el encargo de los decorados para las bodas de plata del emperador Francisco José I (1879), la villa en Hütteldorf (1886) y su propia vivienda en Viena (1890), todos ellos en estilo historicista. Sin embargo, su influencia no comenzó hasta 1894, cuando asumió la cátedra de Arquitectura de la Academia de Bellas Artes de Viena. Desde su nuevo puesto reclamó una renovación estilística que cristalizaría pocos años después con la Sezession, fundada en 1897, entre otros, por sus discípulos Joseph Maria Olbrich y Josef Hoffmann.

El propio Wagner ingresó dos años después en este movimiento contrario a la Academia, cuya influencia ya era explícita en su casa de apartamentos Majolikahaus (1898, Viena), repleta de elementos decorativos Art Nouveau, como las rejas de hierro forjado de los balcones y la fachada de cerámica vidriada. 
 

 

La nueva arquitectura tomó forma gracias a las obras para el ferrocarril metropolitano de Viena (Stadbahn), concluidas en 1901. Uno de sus hitos más destacados es la estación de Karlsplatz, donde ya se aprecia una intensa depuración formal y decorativa, vinculada a los elementos industrializados.

Wagner confirmó esta evolución en sus dos obras posteriores, el edificio del periódico Die Zeit (1902, Viena) y, en especial, la Caja Postal de Ahorros de Viena (Postparkassenamt, 1904). Construida como una innovadora estructura metálica revestida de placas de piedra ancladas, su principal protagonista es la sala de operaciones, un espacio diáfano jalonado de pilares de acero e iluminado por un techo de vidrio. Este estilo maduro, donde desaparece toda ornamentación superflua, se atemperó en la geometría estricta de la iglesia de Steinhof (1906) en Viena, donde vuelven a aparecer leves referencias históricas.

 
 

Wagner ejerció una importante influencia en la arquitectura del siglo XX, tanto para las corrientes más vanguardistas como para las menos arriesgadas. De hecho, sus propuestas se consolidaron como modelos del nuevo clasicismo académico, el Art Déco le debe gran parte de su repertorio formal y, al mismo tiempo, fue uno de los principales pioneros en la transición hacia el movimiento moderno, tanto por sus experiencias constructivas como por sus aportaciones espaciales y conceptuales.