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Informe N° 8 - Noviembre 2005

 
Later-Cer, el mejor ladrillo
 
Later-Cer y Cerámica Quilmes, líderes en el mercado del ladrillo cerámico, explican el proceso de fabricación de este noble material∙  Con un nivel de producción de la más alta calidad mundial, esta empresa situada en Pilar participa con su producto de los emprendimientos más importantes de Buenos Aires∙ La planta, en constante crecimiento ya tuvo cuatro ampliaciones
 

El ladrillo es uno de los productos más confiables para la construcción de edificios. Y la afirmación es tomada al pie de la letra en Later-Cer y Cerámica Quilmes, dos empresas líderes del mercado que unidas forman un grupo empresarial que brinda una respuesta eficiente y de calidad total en el desarrollo del producto. Para conocer un poco su historia hay que saber que el ladrillo viene siendo utilizado por el hombre desde hace 9 mil años, ya en la Mesopotamia antigua fabricaban ladrillos y en la milenaria China era moneda corriente.

Hoy en la planta de Later-Cer ubicada en el Parque Industrial de Pilar, se fabrica mediante un avanzado proceso industrial a la más alta calidad a nivel mundial tanto tecnológicamente como en la producción. La arcilla se obtiene de canteras de explotación intensiva sin alterar el ecosistema circundante. Luego llega a la planta, donde se controla el peso y la humedad que posee, se la acopia por lapso de seis meses a un año al aire libre, y después se dirige a un silo que cuenta con una capacidad de 20 mil metros cúbicos.

 
 

'El 21 de enero de 1994 compramos 16 hectáreas en Pilar y comenzamos la obra civil esperando la llegada de los materiales y de la maquinaria que venía de Italia. Así en febrero del 95 empezamos a producir 600 toneladas por día de ladrillos, hoy hacemos 1200. Desde ese momento tuvimos cuatro ampliaciones de la fábrica, la última el año pasado. Reinvertimos continuamente en nueva tecnología, en maquinaria y en busca de aumentar la producción', describe el arquitecto Daniel Álvarez, gerente de marketing de Later-Cer.

El próximo paso es llevar la arcilla a la amasadora. La draga alimenta el ciclo productivo, extrae los pelets y carga la cinta transportadora, los imanes siguen su trabajo de extraer las impurezas y se pasa a la etapa del amasado final.

 

'Trabajamos cuatro clases de ladrillos, portantes, no portantes, de techo y desde hace poco el klimablock, cerámico portante con condiciones de aislamiento diferentes al ladrillo tradicional. En la construcción, la mampostería es definitiva y no se puede cambiar por eso hay que usar buen material, no se puede ahorrar en esto, y en este aspecto hay mucho de docencia', define apasionado Álvarez.

Los moldes requieren de un continuo mantenimiento para garantizar la calidad del producto. En tanto, el laminador, con dos rodillos convierte la arcilla en láminas y la extrusora o cortadora digital, única en el país, garantiza la exactitud del corte del ladrillo, que es cargado en estanterías para su secado mediante potentes ventiladores a lo largo de 17 horas. Ya los ladrillos pierden toda su humedad y se encuentran secos.

 

La tecnología con la que cuenta Later-Cer y Cerámica Quilmes no tiene nada que envidiarle a la del primer mundo. 'Hasta superamos la producción de algunas plantas italianas. Trabajamos en las normas IRAM del ladrillo cerámico, ya que queremos diferenciar las distintas calidades del ladrillo. Nuestra inquietud es poder competir en la calidad y en el precio. Se trata de un material muy noble que no requiere de una mano de obra muy especializada', finaliza el profesional de la empresa que distribuye su producto en el gran Buenos Aires, sur de Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el sur de Córdoba.

La acción siguiente es cargarlos a las vagonetas de cocción en el horno de 170 metros de largo, único en su tipo, y con un equivalente al gas diario de mil viviendas, lo cocina a una temperatura de 900 grados, adquiriendo el color naranja característico. Todo el proceso es monitoreado desde la fábrica mediante una central.

 
Finalmente, el ladrillo pasa a las tarimas de madera con los pelets, se los envuelve y se le coloca la cinta azul identificatoria de Later-Cer, y allí pasa a la playa asfaltada mediante potentes autoelevadores y luego a los camiones distribuidores. Esta empresa abasteció de su material a obras y emprendimientos emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires, como El Faro en Puerto Madero, Torre Le Parc y otras.