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Informe N° 12 - Marzo 2006

 

Nuevo estudio de jóvenes arquitectos suma la calidad de Construya

 

Se trata del estudio SG de los arquitectos Juan Francisco Gils y Laura de Saizieu, que junto a su colega Martina Arce firmaron un convenio del emblema de calidad para un edificio en Saavedra• Obras en Salta y la visión de la arquitectura actual.

 

Juan Francisco Gils, su mujer Laura de Saizieu y Martina Arce tienen varias cosas en común; los tres son arquitectos, recibidos hace poco tiempo en la UBA, comparten estudio y espacio para llevar adelante los proyectos que la profesión les presenta. Comienza hablando Gils, que tiene 27 años y se recibió en 2001: 'antes trabajaba en una empresa, y empecé a hacerlo en forma independiente hace 3 años y tenemos nuestro estudio con mi mujer. Ahora estamos haciendo nuestro primer edificio en la calle Ramallo al 2500 en el barrio de Saavedra, juntamos conocidos, parientes, compramos el terreno en octubre último y estamos iniciando la obra para terminarla en diciembre. A todos nos gusta ser modernos, pero no rechazamos ningún trabajo'.

 
 

Martina Arce, tiene 31 años, es un poco más experimentada, se recibió en 1998: 'trabajé 4 años y medio en un estudio grande. Después nos juntamos con Juan y Laura y unimos esfuerzos, trabajo, obras y gremios, nos ayudamos mutuamente. Ahora está complicada la búsqueda de terrenos en Capital, los inversores nos dicen, terminen el edificio, vendan y busquen otro terreno'.

 

Sobre una de las paredes del estudio cuelga enmarcada una nota del Suplemento Arquitectura del diario La Nación, es de Juan Francisco Gils y se refiere a su primera obra, la casa que él les construyó a sus padres en Chicoana, provincia de Salta. Pese a que a la distancia marca algunos errores por inexperiencia, el joven arquitecto se acuerda con orgullo de su creación. 'Primero practiqué con mi familia y con amigos, hice refacciones, de hecho lo primero que hice cuando me recibí fue agarrar mi lista de contactos y empezar a llamar para recomendarme', acota Gils.

 
 

En el estudio trabajan entre 7 y 8 personas. 'Lo fuimos armando poco a poco, los clientes se van transmitiendo de boca en boca, a algunos empezamos haciéndoles el baño y hoy tal vez son nuestros propios inversores'. Sobre el edificio de Ramallo comenta: 'son 8 unidades tipo PH, cuatro en dúplex con terraza y otros cuatro en planta única, tiene espacio guardacoches y pileta. Están en una zona muy linda. Por ser nuestro primer emprendimiento sufrimos mucho, hay mucha gente ajena a la arquitectura llena de burocracia pero es una buena experiencia para nuestra próxima obra'.

Acerca del Emblema de Calidad que ofrece Construya, tanto el edificio de Ramallo como una casa que están por terminar en Salta capital cuentan con el convenio firmado, la opinión es coincidente: 'el concepto está muy bueno, es como el Car One de los autos, te certifica que la obra se hizo con los mejores materiales del mercado. Todos lo deberían conocer así se concientiza a la gente de lo importante que es usar buenos materiales. Es excelente la idea de tener un plus. Cuando empecemos a comercializar la obra lo vamos a comunicar y le vamos a decir a los vendedores que recalquen los buenos materiales que usamos. Definitivamente es un punto más de diferenciación y otra arma de venta, sobretodo cuando la gente compra algo nuevo y tiene desconfianza'.

 
Sobre los objetivos en la profesión, Juan Francisco Gils sostiene 'apuntamos a un estudio de arquitectura transformado en una empresa desarrolladora, buscamos tratar de cambiar el paradigma del arquitecto que nunca termina las obras, que tiene problemas con los clientes, tratamos de hacerlo lo más profesional y transparente posible'. Arce coincide y subraya: 'nos gusta más hacer edificios, es otra escala aunque gastás la misma energía que en una casa. Hacemos el proyecto integral, sólo nos falta comercializar. No tenemos baches, hoy es muy difícil vivir de ésta profesión y por suerte lo estamos logrando'.
 
Juan se reconoce fanático de Álvaro Siza, famoso arquitecto portugués de 70 años, 'hice un viaje a Portugal para conocer sus obras', acota reafirmando su predilección. 'Siempre me gustó el diseño global de los proyectos, me divierte mucho los espacios amplios y fluidos, priorizando la estética y las proporciones', completa Gils. Por el contrario, Arce como mujer arquitecta es más detallista y con Laura priorizan más la funcionalidad, 'lo estético no debe pesar sobre lo funcional. La obra de arquitectura debe perdurar en el tiempo, creo que hay que conocer muy bien los materiales que son muy nobles'. Pese a todo, en las divergencias encuentran coincidencias y los proyectos se van presentando.
 
 
Gils junto a su mujer Saizieu están realizando refacciones en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, ayudados por la donación de material ofrecida por la Asociación Construya con los Líderes, remodelan la casa parroquial y están recuperando un patio histórico.

Gils, Saizieu y Arce, tres jóvenes con ambiciones y con ganas de hacer de la arquitectura una profesión mucho más que noble. Esa es la meta.