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Informe N° 16 - Julio 2006

 

Comportamiento del costo de la construcción

 

El INDEC revisó el dato de mayo hacia arriba. La corrección hizo que la tasa de crecimiento intermensual del índice del costo de la construcción pasara de 2,6% (dato estimado anticipado en junio) a 4,3%. A ello hay que agregar un incremento (provisorio) de 1,6% mensual en junio.

En esta oportunidad, tal como sucedió en el mes anterior, fue la mano de obra el rubro que más impactó en el aumento del costo general. Esto se debió a los nuevos valores establecidos por la Resolución S.T. N° 352/06 del 30 de mayo de 2006, la cual homologó el acuerdo salarial de la UOCRA para las categorías laborales previstas en el Convenio Colectivo de Trabajo N° 76/75, a partir del 1° de mayo de 2006.

Con estos guarismos en los últimos dos meses el costo de la mano de obra registró un incremento de 7,7% y desde el comienzo del año el aumento alcanzó a 12,1%, siendo el rubro que registró la suba más alta en el período considerado.

 
 
 

Al mismo tiempo, el continuo incremento de la demanda, en un contexto de alto nivel de utilización de la capacidad instalada, siguió presionando sobre los precios de los materiales. En junio mostraron un avance de 1%, que llegó a 10,4% desde comienzos de año.

Las mencionadas subas en la mano de obra y en los materiales, hicieron que el índice del costo de la construcción se ubicara 10,8% por encima del nivel que exhibía a  finales de 2005.

De esta forma, el costo de la construcción se ubicó 132,8% por encima del valor previo a la devaluación y si bien el costo de la construcción en dólares aún se encuentra 25% por debajo del nivel previo a la salida de la convertibilidad, esta brecha se reduce aceleradamente (8,3 puntos porcentuales en los últimos 12 meses). Cabe destacar que esto no involucra el costo del terreno que transita también una tendencia ascendente y los honorarios de los profesionales a cargo del diseño y dirección del proyecto constructivo.

 

LA CONSTRUCCION EN LAS CUENTAS NACIONALES DEL PRIMER TRIMESTRE:

En el primer trimestre de 2006 la economía argentina registró un incremento real de 8,6% en relación con el mismo período del año anterior. La expansión de la construcción explicó 14% de ese crecimiento y la actividad inmobiliaria, empresarial y de alquiler, explicó otro 6,4% de la mencionada suba.

Estas cifras implican un incremento real de 24,1% del valor agregado por la construcción (es decir, de la suma de las remuneraciones a los factores productivos que intervinieron en el proceso constructivo: salarios, beneficio empresario, renta de la tierra e interés del capital) y de 4,1% para la actividad inmobiliaria, empresarial y de alquiler, en relación con el primer trimestre del año pasado. Con estos guarismos, la construcción generó 4,8% de la riqueza total del período.

La inversión en construcción, por su parte, registró un incremento de 23% en términos reales entre los períodos analizados. Tal como indicamos más arriba, esta tasa de expansión es muy positiva, pero está afectada por la forma en que creció el sector a lo largo de 2005.

Si tomamos los valores corrientes, es decir lo que se aproxima a la facturación del sector, la construcción concentró 62,3% de la inversión bruta interna fija total. Cabe destacar que esta última representó 21,5% del PIB en el período y su crecimiento explicó 41% de la expansión del producto entre el primer trimestre de 2006 y el mismo período del año pasado.

Puestos en perspectiva, estos guarismos muestran que una gran parte de la recuperación de la economía argentina desde la crisis 2001-2002 respondió a la expansión de la construcción. Sin embargo, cabe destacar que la inversión en construcción está fuertemente concentrada en la construcción de viviendas (casas y edificios de propiedad horizontal), que no implican un aumento del capital productivo de la economía y que no tienen la capacidad de sostener el crecimiento de la economía en el tiempo. En este sentido, la sustentabilidad del proceso de crecimiento dependerá de que en los próximos años crezca la importancia de las obras de infraestructura y de las construcciones industriales en el total de la inversión, de forma que se amplíe la capacidad productiva y la productividad de la economía.

 
 

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