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Construya Noticias Nº 4

 

Arquitectos Argentinos: Clorindo Testa

 

 

 'la arquitectura acompañó a la humanidad desde siempre'

 
El notable arquitecto argentino realiza una mirada a su trayectoria desde sus comienzos; habla de Buenos Aires, de su propia historia; también se refiere a su profesión y a su otra pasión, la pintura.
 

Clorindo Testa es un hombre que se comunica con sus semejantes por medio de la pintura y la arquitectura y como todo verdadero artista esta siempre dispuesto a innovar, arriesgándose por sobre todo valor establecido. Hoy, se presenta a los Concursos con la misma inquietud y entusiasmo de su juventud, sometiéndose al criterio de los jurados como uno más. A los 83 jóvenes años, el arquitecto Clorindo Testa sigue trabajando en su estudio de Santa Fe y Callao como si recién se hubiera recibido en la facultad.

Imprevisible, curioso y observador, vuelve sobre sus recuerdos y los recrea sin nostalgia. Sin aferrarse al pasado, comprende como pocos el paso del tiempo y el cambio de las cosas. Eso es una virtud de este hombre, humilde y trabajador, al que muchos consideran un maestro en su oficio, algo de lo que nunca parece vanagloriarse.

 

Lo primero que le preguntamos es su opinión sobre nuestra ciudad, su ciudad. 'A Buenos Aires siempre la ves igual, nunca te acordás como eran las cosas antes. Por ejemplo la Plazoleta Carlos Pellegrini, donde está la embajada de Brasil, toda esa manzana antes eran chalets, y así pasa en toda la ciudad. Es cierto que el crecimiento es medio desordenado. Si hicieran todo lo que el Código permite, la ciudad tendría cinco veces más de habitantes. Una de las ventajas que tiene Buenos Aires es el horizonte, estamos en pleno Santa Fe y Callao y podés ver hacia adelante, eso la hace distinta y alegre, más luminosa. En las ciudades europeas, te asomás y tenés las mismas alturas que tu edificio'.

Acerca de la calidad de arquitectura que tenemos, Testa dice: 'desde 1890 que fue bastante buena, no hay un estilo definido. La Avenida de Mayo se parece a las ciudades europeas de ese momento'. Sobre su propio estilo define: 'yo seguí el esquema de Le Corbusier, era un modelo que hacía un tipo de arquitectura que me gustaba, se usaba hormigón, era racionalista y era adaptable a lo que se construia en la Argentina'.

 

Sobre otros arquitectos referentes de la época, Wright y Mies Van Der Rohe, sostiene 'son como extraños a mi, son maestros, en aquel momento había tres modelos a seguir, yo seguí a Le Corbusier'.

Conociendo su vasta obra arquitectónica, cualquiera se preguntaría cuándo se dedicó a la pintura, su otra pasión por igual. La respuesta es, aunque parezca mentira, al mismo tiempo. Desde 1952 se suceden incesantemente sus obras y exposiciones. Es raro que alguien pueda destacarse tan contundentemente en dos campos hoy aparentemente distanciados. Clorindo lo logró, en una época de obsesiva especialización, Testa es una excepción que antepone la voluntad y la pasión creativas a las habilidades propias de cada disciplina. Un ejemplo a seguir.

 
 

'Arquitectura y pintura expresan lo mismo, tienen el mismo mecanismo de función, me gusta la manera de hacerlo, como lo hago yo. Las podés pensar sentado', subraya y habla sobre sus objetivos: 'nunca me puse metas concretas, no hay nada que me gustaría hacer, no me desvivo buscando proyectos, tal vez una torre en Puerto Madero, en realidad lo que sale para hacer se hace'.

Aunque se uno se imaginaba que iba a destacar otra obra en su carrera; recordemos que este afamado profesional fue el creador de la Biblioteca Nacional, del Banco de Londres, del Hospital Naval Central en Buenos Aires, de la reforma del Colegio de Esribanos, de la remodelación del Centro Cultural Recoleta; dice que la obra que más recuerda es el Centro Cívico de Santa Rosa en La Pampa: 'el concurso fue en el 55, se interrumpió y siguió en el 56, está presente desde hace 50 años y sigue en pie, aunque la del Banco de Londres fue una buena obra, todo se fue desarrollando durante la construcción'. 

 
 

Testa afirma que en Latinoamérica, tanto la arquitectura brasilera (Brasilia con Niemeyer) como la pintura mexicana tuvieron el apoyo del Estado, a diferencia de lo ocurrido en nuestro país. 'Acá el nivel de los arquitectos es muy bueno, siempre sigue un estándard de buena construcción y de un buen proyecto. En Europa es difícil encontrar edificios de viviendas distintos. Hay muchas obras que me gustan, admiro la arquitectura barroca europea, sobretodo la ciudad de Roma, el edificio de Marsella de Le Corbusier. Italia me gusta, es que tengo más afinidad', apunta Clorindo.

Sobre la arquitectura amplía sus conceptos: 'siempre acompañó a la humanidad, desde la época de las cavernas; es que es igual una escultura griega a una de ahora, la creación de los arquitectos, pintores y escultores fue siempre la misma, son iguales pero distintos'.

 

También se refiere a la calidad en la construcción, allí le explicamos los objetivos de Construya, los avala y sostiene: 'me gusta la arquitectura con materiales que son simples, hormigón, aluminio, hierro, son todas cosas que uso. La calidad hay que conservarla, pero sobretodo hay que saber utilizar los materiales'.

Sobre los proyectos futuros, es un tanto reticente a contarlos para que no se pinchen, aunque comenta 'estamos haciendo una obra en la provincia de Buenos Aires, un auditorio para músicos y durante este mes voy a hacer una exposición en una galería'.

De la Facultad de Arquitectura recuerda que la pasó muy bien, 'tiene un buen nivel, pero cinco años no es nada, es lo necesario y suficiente para que después uno siga su camino. Uno tiene que moverse y estudiar, siempre conviene entrar durante la carrera en un estudio, investigar cómo eran las cosas antes y ahondar los conocimientos universitarios'.

 

Momento ideal para preguntarle porqué eligió la arquitectura. 'La elegí por decantación, cuando mi padre me preguntó qué iba a estudiar en cuarto año le dije que iba a ser médico. Ellos siempre me apoyaron. Pensé en ser ingeniero naval, en 1940 estudié en La Plata ingeniería electromecánica, pasé a ingeniería civil, estuve un año, di dos materias y me pasé a arquitectura, en 1942 ya estaba dibujando, terminé en diciembre de 1948. Me fui por una beca, estuve tres meses en Italia y me quedé hasta 1951', rememora Testa. Allí comienza su prolífica carrera, plagada de premios y de éxitos hasta llegar a convertirse en un referente internacional de la arquitectura.

 
 

Termina el reportaje, y quedaba sólo una duda, ¿existe la ciudad ideal?; contesta el arquitecto. 'Las ciudades se van haciendo solas, es difícil hacer una ciudad, son complicadas porque después se tienen que ir adaptando, es decir que diría que existe en teoría, deberían ser lo que son las ciudades, en su momento en Brasilia pensaron que era ideal'.

Así es el pensamiento de Clorindo Testa, de nacimiento italiano pero argentino por adopción, creador, pensador, arquitecto, pintor, un personaje polifacético y fascinante que pudimos descubrir en esta pequeña pero rica entrevista.